Tocas la puerta de mi habitación. Ha sido un viaje largo. Quince horas metidos en ese avión, recorriéndonos medio mundo. Horarios cambiados y calor, mucho calor. Ya has dado muchas vueltas a esa cama y no consigues conciliar el sueño. Vienes buscando conversación o quizás algo más. Yo estoy un poco igual, tampoco puedo dormir. Hace un calor de mil demonios y ya voy por la segunda ducha. Abro la puerta y te recibo en boxers. Con este calor, sobran los protocolos. Traes una botella de whiskey. No sé cómo la has podido meter en el país, sabes que está prohibido. Entras. Llevas sólo una camiseta de tirantes y un pequeño short. Suerte que a esa hora nadie merodea por los pasillos. Si no, te hubieran llamado la atención. Ya sabes cómo se las gastan por aquí. Busco en la nevera algo de hielo y preparo un par de copas.
Coincidimos en el vuelo. Ibas sentada a mi lado. Antes de despegar hablaba con la secretaria de mi empresa para indicarle que ya estaba en el avión. Hablamos el mismo idioma y te atreviste a saludarme. Por tu acento debes ser de un país del caribe. Te lo pregunto. Acierto de pleno. Tantos años viviendo allá y ya no se me pierde un acento. Sigo preguntándote. "¿Qué hace una chica como tú volando hacia un país como ése? Te ríes y me cuentas que trabajas para un organismo internacional. Te destinaron allá como gerente de un programa. Ah, la cooperación internacional, qué mundo más interesante. Si no fuera porque me encanta ganar pasta, quizás hubiera terminado trabajando en ese sector. Te cuento acerca de lo que hago y qué es lo que me lleva a ese país. El vuelo se me hizo más entretenido gracias a tu conversación. Tenemos muchas cosas en común. Incluso, qué casualidad, nos vamos a hospedar en el mismo hotel. Veo que has traído un libro. Uno de Kapuscinski. Muy apropiado para nuestro destino. Hablamos de libros, de lo que nos gusta leer, lo que hacemos cuando no estamos trabajando...

Cuando te recuperas de tu orgasmo, te subes encima de mi y me muestras tus pechos grandes, enormes, majestuosos. Tus pezones son grandes, de color café. Quiero comérmelos, pero no me dejas. Ahora quieres recompensarme ahí abajo y son tus labios carnosos los que succionan mi sexo, de forma delicada aunque constante. No dejas de lado mis testículos y también les prestas tu atención. Sin embargo, me confiesas que estás bien arrecha (en tu país esa palabra significa que estás cachonda perdida) y que quieres que te la meta ya. No me hago de rogar y entra de una vez. Sin suavidad ni protocolo te pongo a cuatro patas y te empotro contra el cabecero de la cama. Vuelven los suspiros, gemidos, jadeos y gritos. Corroboro y certifico lo que ya sabía de las mujeres de tu país. Sois fogosas, ardientes y unas amantes excepcionales. Sigue haciendo calor, nuestros cuerpos están empapados de sudor, seguimos sin poder dormir, pero hemos encontrado una ocupación perfecta para aguantar los efectos del jet lag. En la calle, el muecín, anuncia la llegada de un nuevo día.
...traigo
ResponderEliminarecos
de
la
tarde
callada
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...
desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ
COMPARTIENDO ILUSION
CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...
ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE EXCALIBUR, DJANGO, MASTER AND COMMANDER, LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC…
José
Ramón...
Coño, un poeta!!! Gracias por tu comentario. Me encantó la poesía
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